domingo, 29 de enero de 2012

Hemerografía de Nuevo León en la Hemeroteca Nacional Digital.

Antes de ingresar esta entrada, quería corroborar la fecha en que la Hemeroteca Nacional Digital de México había sido puesta en marcha. Ahora encuentro esta cita en el blog Clíotropos, un blog especializado en asuntos históricos, y puedo confirmar que el arranque del acervo hemerográfico tiene apenas un par de meses en la red. Dice el citado blog:

“…Después de un largo, complicado y tortuoso proceso, la Hemeroteca Nacional de México (custodiada por la UNAM) está finalmente en línea en este sitio. Se trata de un acervo de más de nueve millones de imágenes correspondientes a 947 títulos de publicaciones periódicas mexicanas desde 1722 hasta principios del siglo XX. Aún no son todos los fondos antiguos de la institución; es algo que al parecer irá incorporándose paulatinamente…”

Vale la pena mencionar que en lo concerniente a publicaciones editadas en Nuevo León, puede uno encontrar las siguientes:

* El Cura de Tamajón. Publicación satírica dirigida por Guillermo Prieto durante la estancia del gobierno Juarista en Monterrey, orientada a descalificar al gobierno francés y a Maximiliano de Hasburgo, así como al clero local y a todos aquellos elementos de la sociedad afines al Imperio.
Se pueden encontrar 14 números correspondientes a diversas fechas del año de 1864.


* El Escolar Médico. que tal como dice el cintillo superior de esta publicación, era un “Periódico dedicado especialmente a la ciencias Médicas”, redactado por los estudiantes de la escuela de medicina de Monterrey. Diversos números del año 1888.


* La Luz. Periódico religioso de literatura, ciencias y artes. Principalmente dirigido a asuntos de la religión católica. Diversos números de los años 1872 a 1878.


* Periódico Oficial del Estado de Nuevo León. Una gran cantidad de números que abarcan desde al año de 1912, hasta el año de 1978.


Como dato anecdótico; es interesante revisar algunos de los anuncios comerciales al final de la publicación religiosa "La Luz". Boticas, Dentistas, Máquinas de Cocer, son algunos de los primeros servicios e instrumentos que fueron publicitados de manera impresa en nuestra ciudad.

miércoles, 25 de enero de 2012

Postales antiguas de Coahuila: Monclova, Acuña, Rosita y Agujita.

El número de visitantes que recibe la entrada titulada 5 Postales antiguas de pueblos de Coahuila es considerable, por lo tanto me gustaría añadir otras tantas imágenes a las ya existentes, para aquellos interesados en las poblaciones de esa zona.

La primera imagen corresponde a la Villa de Agujita, importante población de la región carbonífera de Coahuila. 
Para ver más datos:  http://villaagujita.wordpress.com/

La segunda corresponde a una plaza de la ciudad de Monclova, sin fecha. Llaman la atención las calles sin pavimentar, y las vías de lo que deben haber sido los tranvías de mulitas en aquella ciudad.


Las siguiente dos imágenes corresponden a  el pueblo fronterizo de Villa Acuña, hoy conocido como Ciudad Acuña. 

Por último una imagen de las minas de Carbón en Nueva Rosita. 



martes, 24 de enero de 2012

La vida en Monterrey, Octubre a Diciembre de 1846.

Hace algunos meses en su Blog, Leoncillo Sabino nos compartió una carta del Teniente Napoleon Jackson Tecumseh Dana, quien en el libro titulado “Monterrey es Nuestro”(Monterrey is Ours), una recopilación de su correspondencia,  narra sus peripecias al acompañar a las fuerzas de invasión norteamericanas en su paso por nuestra ciudad.

Dio la casualidad de que en ese entonces, intentaba yo también traducir en la medida de mis limitaciones con el inglés y con auxilio de los diccionarios en línea, lo que me parecía el capítulo más divertido e interesante de su obra.

El referido segmento del libro, a pesar de los abundantes prejuicios del Teniente Dana, resulta interesantísimo para darse una idea de la relación de convivencia que mantuvieron algunos de los invasores con la población civil regiomontana, tan pronto quedó atrás el fragor de la batalla.

Personajes como Manuel María de Llano, la familia Ord, el pintor Whiting, son parte fundamental del entramado de relaciones que entabla el militar durante su estadía en nuestra ciudad.

Asuntos frívolos, como la constante preocupación en casa con “la desnudez de las mujeres humildes”, y las repuestas del militar a su mujer, que bordean lo francamente “guarro”, le dan un toque de humor involuntario a su correspondencia.


La vida en Monterrey
Octubre a Diciembre de 1846

Octubre 5 – Estoy de guardia el día de hoy, esposa querida, y del tiempo que esté libre de mis obligaciones, tomaré cuánto pueda y lo emplearé en hablar contigo.
Primero, déjame contarte como vivo actualmente. El día posterior a que las condiciones de la capitulación fueron firmadas, la división del General Worth tomó poder de la ciudad acuartelándose en ella. Los Regimientos Quinto y Séptimo se posesionaron de dos casas muy buenas y grandes, que pertenecen a gente rica que probablemente se fue al interior del país a esperar que la guerra finalizara. Todos los oficiales de nuestro regimiento vivían en un cuarto muy grande. Este tenía capacidad para acomodarlos con holgura, pero no era muy agradable estar viviendo todos juntos. Teníamos ahí una biblioteca, una despensa con una vajilla de porcelana, licoreras y cosas por el estilo, un costurero para dama, algunas flores artificiales hechas con cabello, y un buen número de cosas, que demostraban la riqueza de la gente que ahí vivía. El jardín estaba repleto de naranjos y limas. Al caer la tarde, tres o cuatro de nosotros tomábamos una de las licoreras, platos de porcelana, vasos, azucarera y cosas así, y elaborábamos un buen ponche, por lo cual nos sentíamos agradecidos con los hospitalarios dueños de la casa.
Las naranjas son abundantes, y hay algunos que comen ahora, supongo, tantas como ocho o diez diarias. La ciudad se encuentra llena de éstas, y toda nuestra gente toma cuantas quiere cada vez que se le antoja. Uno de los sargentos de Whiting, trajo un par de cientos el otro día de los jardines del General Arista. Las venden aquí a cuatro por cinco centavos.
Nuestro regimiento sólo permaneció dos días en esa casa, cuando fuimos ordenados a tomar posesión de la plaza principal de la ciudad, tan pronto fuera totalmente evacuada por las tropas Mexicanas. Marchamos al amanecer del día veintisiete, y dormimos toda la noche en la calle, o dicho de forma más romántica, “acampamos al aire libre” durante la noche.
En la mañana del veintiocho, la última división del ejército Mexicano desfiló frente a nosotros, y la ciudad quedó libre de ellos. Fue entonces que nos pusimos a trabajar en seleccionar el acomodo para oficiales y tropa. Tomamos posesión de dos aceras a los lados de la plaza, y a mi me tocó toda una habitación sólo para mi en el segundo piso de una casa. Gault, McLaws, Gardner(1) y Clitz, vivían en ese mismo piso. 
A las afueras de mi cuarto, una puerta abría hacia un pequeño pórtico. En mi cuarto encontré una mesa, varias sillas con asientos de bejuco, un ropero, un camastro, y estuve bastante cómodo. Sin embargo, estaba destinado a ser movido de nuevo. Mi Compañía no se sentía cómodamente instalada, y el Salón de Consejos de este estado (Nuevo León), fue tomado con este fin. Éste consiste en un cuarto amplio y bonito, con grandes cuadros en él, mesas, sillas y cosas así. Bajo de éste, hay dos cuartos muy buenos, bastante privados, y que en tiempo de frío pueden resultar más cómodos que la habitación que tenía previamente. Little y yo fuimos ordenados a tomar estos dos cuartos.
Éstos pertenecen y son ocupados, por un miembro de la aristocracia local, un tal Don Manuel “Algo”, El es un soltero muy rico. 
Me dio largas durante dos días, prometiéndome mudarse, hasta que finalmente mi paciencia se agotó, pensando que había muy pocas probabilidades de que se fuera, por lo que llevé una carreta con seis hombres hasta su casa, le dije que me mostrara su equipaje y que lo cargaría yo mismo hasta cualquier sitio que me indicara. A lo único que contestó -mil gracias-, dándose cuenta de que había llegado el momento de que se marchara para que yo me pudiera mudar.
En el suelo del salón de consejos, estaba la única alfombra que he visto en todo México. Los hombres la quitaron, y ordené que la pusieran en mi cuarto. Ahora tengo un agradable y pequeño cuarto cuadrado con tres puertas, dos de ella abiertas a diferentes calles, y la tercera dando hacia los aposentos de Little. Está agradablemente alfombrada. Tengo una mesa con un cajón en ella, tres grandes sillas con descansabrazos de caoba y un camastro con un lavabo a un lado. ¿Acaso no estoy cómodamente arreglado? Espero encontrarme instalado por algún tiempo, salvo que tomemos el camino de regreso a casa.


Ahora que estoy aquí sentado en mi cuarto, y escucho el traqueteo de la carretas al pasar por las calles pavimentadas (que por cierto, están mucho mejor pavimentadas que muchas calles de nuestras ciudades), sólo puedo imaginarme a mi mismo de vuelta en Nueva Orleáns o Nueva York, en donde, si no fuera por la antigua construcción de esta casa mexicana y el gran, gran hueco en mi corazón por la ausencia de mi amada, la ilusión estaría completa. Qué alegres, he pensado, más que alegres viviríamos, mi ser querido, aún si tuviéramos que estar en este pequeño cuarto, tan alejados de nuestros amigos y de nuestra tierra natal. Que Dios nos conceda encontrarnos en algún lugar, así sea tan alejado como éste, y no seguir separados por esta cruel e inútil guerra.
Todas las mejores casas pertenecen a los ciudadanos más ricos de por aquí, y han sido ocupadas para ser usadas por nuestro ejército. Algunas están llenas de espejos y (ilegible). Ocupadas o no, si se desea alguna, el alcalde es avisado para que proceda a su inmediato desalojo. El General Worth, el General Butler, el General Smith, todos ocupan casas muy buenas. Arista recién había terminado para sí, un lugar perfecto en este mismo lugar. Los terrenos en la parte posterior son lo más hermoso, tal como los habrás visto en imágenes de los jardines italianos en la antigüedad, llenos de jarrones, imágenes, fuentes, baños, naranjos, limoneros, limas, flores, y cosas así. Este lugar lo hemos convertido en un hospital. Supongo que tenemos en uso por lo menos un ciento de casas de esta ciudad.
Sólo nuestra división está en la ciudad. Las otras dos están todavía en el ojo de agua del Nogalar (Walnut Springs). Algunos de los voluntarios texanos están acuartelados en la ciudad. Han cometido algunas atrocidades horribles desde la capitulación. En una sola noche mataron a siete mexicanos sólo porque uno de sus compañeros había sido muerto en una pelea. Esta tarde, un viejo soldado mexicano, un lancero que había sido dejado atrás para atender a un oficial de caballería, se encontraba escoltando a este oficial, cuando uno de estos sinvergüenzas sin ley, le disparó al viejo inofensivo, dejándolo muerto en la calle. El general Worth está ya buscando por todos lados al delincuente. Es este uno de los asesinatos más salvajes y a sangre fría del que yo haya tenido noticia. El hombre que ha hecho esto, se puede considerar un segundo Caín. Esto puede provocar actos de crueldad entre la soldadesca mexicana tan pronto tengan oportunidad. Deben entender, sin embargo, que existe una diferencia entre las tropas de línea, como nos llaman a nosotros, y los voluntarios…
Así que tuviste una pelea con tu tío acerca de mi, por observar a las chicas desnudas de Camargo(2). Todos las miraron, querida, y nadie pudo ir al río sin tener que verlas. Si los hombres estaban nadando, a las mujeres no les preocupaba, y entraban directamente al agua. Para ellas esta clase de cosas no es nada, pero yo las miro con la misma clase de mirada que utilizaría para ver a cualquier bestia salvaje u orangután, pues no poseen más belleza que éstos. Y respecto a besarlas, en ocasiones basta con solo mirarlas para que el estómago se te revuelva. Son sólo las que pertenecen a las clases más bajas las que se muestran tan fácil en público. Son de piel muy obscura y exageradamente feas. ¿Le dijiste a tu tío, querida Sue, que tus piernas, tus tetitas y cosas así, son las únicas que me encanta ver muy de cerca? Me gustaría tener un catalejo para verlas sólo a ellas y no las de otras. Se está burlando de ti, pero vaya que resulta algo nuevo saber que hablas de este tipo de cosas con los caballeros. ¿No te da vergüenza? Dile a tu tío de mi parte, que no deseo que tu joven e inocente corazón quede desencantado al escuchar cosas de este mundo perverso. 
(1) Franklin Gardner, se graduó en West Point en 1843, era teniente primero en esta época. Se unió a las tropas confederadas el año de 1861 y murió más tarde el año de 1873 (Cullum, II, 83-84)
(2) Sue se había quedado con su tío Alex y su esposa Lucy, en una casa grande que poseían en una granja cerca de Covington .

Octubre 12 * Nuestro sacerdote católico oficia aquí en catedral cada mañana y da un sermón todos los domingos, esto es, por lo menos en los dos más recientes. He estado ahí para escucharlo en ambas ocasiones. Su nombre es “Padre Rey”. O por lo menos así es como suena, en caso de que no se escriba así. Es un jesuita francés, y pienso que es un hombre verdaderamente bueno. (1)
La catedral es un edificio grande y hermoso. El frontispicio es de una ornamentación muy elaborada con estatuas. Hay dos torres en cada orilla, en una de las cuales hay un gran reloj, que suena cada cuarto de hora. De la otra torre cuelgan nueve enormes campanas, suficientemente sonoras, como para levantar a los muertos que yacen bajo sus bóvedas. Por dentro, la iglesia es muy suntuosa. El conjunto interior se compone de una serie de columnas sosteniendo arcos de crucería. Hay siete altares repletos de de imágenes, crucifijos, pinturas, y cosas por el estilo. Tres de los altares se yerguen hasta una altura de veinte o treinta pies, y están cubiertos de tallas doradas. Tiene cuatro púlpitos y un órgano de calidad, pero desde que estamos aquí, no ha habido nadie que se siente a tocarlo. El suelo está dividido en grandes losas que pueden retirarse. Cada losa es del tamaño de una sepultura, y dicen que retiran estas losas para sepultar a sus muertos debajo de ellas. Este fue el lugar donde el enemigo tenía guardada la mayor parte de sus municiones.
Justo al lado opuesto de mi alojamiento existe un convento (2). Ahí se encuentran otras cinco campanas. El interior de la capilla de este convento, es de lo más sobrio y bello que haya visto yo en México. Realmente es un lugar pequeño y hermoso. Tiene cinco altares, muy buenas pinturas, y algunos otros ornamentos. En el altar principal, se encuentra una talla de tamaño natural con El Salvador de pie sosteniendo su cruz. Las imágenes de la Virgen abundan por todos lados. Existe un puente de gran tamaño dentro de la ciudad, en el centro del cual, existe una imagen de la Virgen. A sus pies una lámpara permanece día y noche encendida. El patio –claustro- de este convento está rodeado por una galería techada, que en todo su perímetro se encuentra adornada con unas pinturas enormes, muy antiguas, algunas de ellas de gran calidad, principalmente retratos de santos y monjes de cuerpo entero. Hay varios religiosos muy ancianos en este convento. El viejo Abad da la impresión de haberse acostumbrado a llevar una existencia de buena vida, a juzgar por el tamaño de su vientre y papada.
¿Ha seguido molestándote tu tío con el asunto de las mujeres mexicanas? Espero que todo esto lo tomes con seriedad y madurez. Ciertamente, querida mía, serías la primera a quien acudiría para contarle, si hubiera estado mirando a mujeres desnudas, y si sé que le dabas la más mínima importancia, ni siquiera me hubiera percatado de su existencia. Nunca veo más allá de lo que regularmente veo, cuando me encuentro caminando a tu lado. Tú sabes, querida mía, como me comporto en estos casos. Muchas mujeres acostumbran a ir a bañarse al río enfrente y mezcladas entres los hombres, y muchos de éstos acuden especialmente para verlas. Entre otros esa bestia de Hopson, que ya se acostumbró a pasar la mitad su día a orillas del río. Sólo he visto algunas al pasar, y nunca he visto a ninguna desnuda más allá de su cintura. Todas las que he visto son realmente repulsivas, casi nauseabundas. Pertenecen a las clases más bajas, son muy morenas y excesivamente feas. He escuchado hablar de algunas chicas bonitas, pero son verdaderamente escasas en México, y ciertamente ninguna de ellas en Camargo. Podría ver a alguna de estas mujeres desnudas, con la misma indiferencia que pudiera mirar a un orangután. Para alguno que deseara ver una real belleza desnuda, el esfuerzo de alzar la mirada no se vería recompensado. He escuchado por ahí, que en ocasiones se bañan completamente desnudas, pero jamás las he visto así. Sin embargo las he visto, eso sí, nadar en grupo tal como lo hacen algunos patos.
Estas escenas con mujeres desnudas no han sido reportadas, creo, desde que dejamos Camargo. Por lo menos ya no he escuchado nada sobre esto. Da la impresión de que existen muy pocas mujeres aquí donde estamos. Creo que la mayor parte de la población femenina abandonó la ciudad antes de que comenzara la batalla, y no han regresado desde entonces. Pobre Terret, era un ser humano con niveles de pudor que rayaban en lo problemático, y en Reynosa, mientras se estaba dando un baño, un par de mujeres se acercaron hacia él, y se sentaron en la orilla a verlo con absoluta inocencia. Se veía en serios aprietos para salir de ahí, mientras ellas seguían mirando por un largo tiempo al pobre hombre. Por fin se desnudaron ellas también, y fueron a acompañarlo. Terret abandonó el lugar en medio de una tremenda indignación y con un gran disgusto, jurando que las mujeres Mexicanas no eran mejores que simples bestias, y ni la mitad de modestas, y que jamás volvería a meterse a un río durante el día, mientras permaneciera en México (3).
El capitán Backus cuenta esta historia: Mientras se hallaba un día cabalgando cerca de un río por el rumbo de Reynosa, una mujer se acercó a él. Ésta salió del agua, total y completamente desnuda, se detuvo y charló con él, sin haber tenido ni siquiera la decencia de haber puesto su mano sobre “aquello”. No sé lo que Terret, pobre tipo, hubiera hecho en un caso de éstos. ¡Yo supongo que hubiera puesto tierra de por medio! Creo que yo debería haber cargado conmigo lápiz y papel para realizar algunos bocetos, aunque es probable que las mujeres mexicanas hubieran objetado el que se retrataran “sus asuntos” en un papel.

(1) El presidente Polk temía desatar una guerra de tipo religioso contra México y consultó a tres obispos católicos norteamericanos, quienes delegaron el problema al director del Colegio de Georgetown, dando por resultado el nombramiento de dos capellanes militares, los sacerdotes John Mc Elroy y Anthony Rey. Los dos Jesuitas acompañaron a Taylor hasta Monterrey. El padre Rey abandonó la ciudad a principios de 1847, dirigiéndose hacia Matamoros, pero fue asesinado por unos bandidos cerca de Marín (K. Jack Bauer, The Mexican War, 85) 
(2) Se trataba del convento de San Francisco.
(3) John Chapman Terret, teniente segundo en 1839. Se convirtió en teniente primero en Junio de 1846, y fue muerto en Monterrey. (Heitman, I, 951).

Octubre 13 * He estado ocupado esta mañana, mi queridísima esposa, con los procedimientos para aplicar una corte marcial, de tal forma que apenas tengo tiempo para terminar esto, y enviarlo por correo. Pobre Dick Graharn, un miembro del Cuarto, murió anoche de sus heridas. El Mayor Lear se mantiene mejorando. Una bala le atravesó la boca, aplastándole los huesos de la cara y saliéndole por una oreja.

Octubre 18 * Recién acabo de regresar de la catedral, en donde estuve escuchando el sermón que nos daba nuestro sacerdote. De hecho siempre me ha dado la impresión de ser un buen ser humano, y hoy fue duro con los hombres, cuando les habló de la bebida y otros excesos. No han existido aquí, tanta embriaguez y disturbios como los que hubo en Matamoros, sigue habiendo asesinatos cometidos por ambos bandos, la mayoría de ellos por los Texanos. La semana pasada, uno de los hombres de mi compañía fue acuchillado por uno de sus sargentos, mientras éste lo conducía hacia la cárcel, muriendo el hombre al día siguiente.
Nuestros voluntarios se encuentran retrocediendo en grandes cantidades. Todos los que pueden hacerlo, utilizan cualquier excusa para solicitar su baja, algunos porque se dicen menores de edad. Algunos grandulones taimados, fuertes y robustos, han solicitado su descargo declarándose incapacitados. Al final se dieron cuenta que la guerra no resultó tan divertida como pensaban.
Whitting ha comenzado ha pintar algunos paisajes de por aquí. Probablemente resulten pinturas muy bellas una vez que las haya terminado. La escena la está tomando desde la parte superior de una casa frente a la plaza, y viendo hacia las montañas, justo en donde nuestra división se lanzó por asalto.
Existen muy pocos lugares tan bellos como este, creados por la naturaleza y situados así, justo a la entrada del paso principal que atraviesa la Sierra Madre. Al fondo, y dando la apariencia de estar muy cercanas, aparecen estas montañas de piedra, con sus afilados y aserrados picos, contrastando fuertemente contra el cielo, y presentado sus caras empinadas, sin nada más que profundos precipicios cubiertos de peñas y piedras desnudas de toda vegetación. Las montañas más cercanas, son menos grandiosas, pero más hermosas, con suaves pendientes cubiertas de vegetación baja, que ahora se encuentra reverdeciendo y que me inclino a pensar, que permanece de esta forma la mayor parte del año. Si tan sólo pudiera tomar algunas vistas de esta naturaleza, que contento estaría de subir a la cima de alguna de estas montañas y dibujar y pintar algo para mi querida y amada Sue.

Octubre 19 * Espero lo mejor, y trato de pensar que mi querida Sue está bien y satisfecha entre nuestros amigos. Y ahora debes estar en Louisville, creo, pero tengo cuidado al enviar mis cartas, por temor a que antes de que éstas lleguen, estés de regreso en Covington. Si tan sólo supiera a que destino enviarlas, mandaría ésta directamente a Louisville. Pero no tengo la menor duda de que irá más segura si la envío por la ruta de Covington, aunque esto lleve un poco más de tiempo.

Octubre 20 * Durante los tres últimos días había estado un tanto abatido e inquieto, y ayer, sintiéndome ya algo desesperado, llegué repentinamente a la conclusión de que debía salir de esta melancolía organizándole una juerga al regimiento. Me costó en total $3.50. ¿Acaso no soy un tonto? justamente lo soy, sin embargo pasamos un tiempo alegre y divertido. Tu salud se quebranta (drunk, en el original) con frecuencia, y la nuestra también, mi pequeña. Todos han dicho que organicé la parranda, porque no he sabido nada de ti, y Van Dorn y Ross han dicho, que te escribirán detalles sobre lo acontecido (1). La juerga se terminó con el toque de queda. La noche era fría, y la bebida fue de ponche con brandy, caliente a punto de hervir y en abundancia.

(1) Earl Van Dorn, un gradudado de la generación de 1842 de la Academia militar y teniente segundo en 1846, se convirtió en mayor en 1860, y el año siguiente se unió al ejército Confederado, en donde sirvió como Mayor General. Un enemigo personal le disparó y lo mató el año de 1863 (DAB, vol 10, Parte 1, Páginas 185-186)

Octubre 26 * Tenía intenciones de comenzar esta carta desde ayer, después de acudir a la iglesia, pero ayer mismo me desperté con un ojo casi cerrado por una hinchazón. De una u otra forma me he pescado un resfriado, y esto ha provocado que se me inflame. Hoy mismo sigue igual de mal, pero ya está ligeramente más abierto. Casi me siento avergonzado de caminar por la calles con él, por pena de que la gente suponga que acabo de regresar de una boda de irlandeses. Ayer en la iglesia, el General Worth, se me quedó mirando como tratando de preguntar qué me había sucedido, pero detuvo su intención cuando le regresé la mirada con cierto descaro…
Pero ¡ah!, esposa querida, me temo que las señoras y señoritas mexicanas estén lejos de sentirse impresionadas favorablemente con la cómica apariencia de tu “cara esposo” -¿eso quiere decir tu mejor mitad?-. Me he tratado de peinar el cabello para que cubra mi ojo y tratar de verme lo más bello que se pueda, mientras intento lanzar las miradas más seductoras posibles con mi ojo bueno, pero ¡ah!, el viejo ojo inflamado sigue sobresaliendo, y las bellas muchachas me miran como diciendo: “evidentemente te sientes más bien de como te vemos los demás”. Pobrecillas, difícilmente podrían imaginar que cargo un daguerrotipo en mi bolsillo que es más hermoso que cualquiera de sus atractivos, y que no daría un centavo a cambio de éste, así fuera por recibir los favores de la más hermosa mezcla de India, Negra o Castellana, que México pudiera producir.

Noviembre 1 * Whiting ha terminado ya su pintura y es una muy bella. Es la primera de una serie que intenta ilustrar para su publicación. La enviará de regreso a cargo del Capitán LaMotte, para que la lleve en su camino al grabador en Washington. No tengo duda que “W” tendrá un gran éxito con su empresa, y estoy seguro que se volverá él mismo bastante independiente. Creo que podrá hacerse de diez mil dólares si logra que la cosa funcione. Que feliz sería yo, si tuviera semejante oportunidad. De esta manera, sin duda alguna, podría abandonar el servicio antes de lo esperado. El General Worth ha dispensado a Whiting de todas sus obligaciones para permitirle que plasme estas vistas, y lo ha autorizado a que tome un caballo público, y salga a las colinas montando en él. La vista fue obtenida desde lo alto de una casa en la plaza principal, y viendo hacia el palacio del obispo. La próxima será desde el primer reducto capturado, viendo hacia el palacio del obispo, y repitiendo la escena de la batalla cuando fue éste capturado. Deberá ser que esta serie de pinturas se vendan admirablemente bien y que Mr. W. logré sin duda una gran suma de dinero gracias a ellas.

Noviembre 8 * Recibí otras dos cartas tuyas, querida mía, en el último correo de la noche del reciente 2 de Octubre, y una de ellas me ha causado no poco dolor. No he podido alejar su contenido de mi mente, y me ha causado la misma sensación que tengo a veces cuando siento que has estado llorando profusamente. Pero confío plenamente de que se trate tan sólo de un pensamiento pasajero tuyo. Aún así, me da la impresión de que ésto te incomoda, y me preguntas con la mayor seriedad que te cuente si he besado a alguna de estas mujeres, y te repito que no haría tal cosa. Pero, ¿podría yo hacer algo así?, lo crees así, mi querida Sue, ¿puedes por un instante hacerte creer a ti misma que puedo hacer, o de hecho pudiera hacer semejante cosa?¿hablas en serio? Voy a repetir lo dicho en otras cartas, de tal forma que puedas revisarlo… Sobre las mujeres nativas bañándose, mi querida Sue: todas las que se exhiben a sí mismas pertenecen a la clase más baja, y jamás he visto alguna que se desvista más debajo de la cintura, y luego la imagen es realmente desagradable, un par de largas, flácidas y nauseabundas bolsas de piel colgando hasta sus cinturas. Si te he escrito antes describiéndote un par de capullos hermosos, lo he hecho en broma, y sólo para molestarte.

Noviembre 9 * Whiting sigue trabajando duro en sus dibujos. Ha estado fuera durante cinco días, haciendo bocetos entre las colinas. Durante tres días me fui con él, para hacerle algo de compañía.

Noviembre 15 * Recién regresé de la iglesia, no de la del padre Rey, sino de la misa que dan los sacerdotes mexicanos. El órgano estaba de nuevo en funcionamiento, y el organista tocó deliciosamente. Es uno de los mejores que he escuchado, y que sea mexicano. Interpretó durante la ceremonia un par de valses muy animados, que yo consideraría muy difíciles para ejecutar en un órgano, pero los tocó sin falla alguna.

Noviembre 16 * Whiting ha logrado buenos avances con otra de las escenas, que será por cierto bastante bella. La vista esta captada desde el sitio donde nuestra columna hizo alto en el camino, al recibir los cañonazos de las dos colinas en donde el Capitán McKavett fue muerto. La columna será representada en la escena, y desde luego ésto lo hará aún más interesante.
¿Te escribió Mrs.Lee diciéndote que Julia Clark se ha casado por fin? Ella le escribió a Mr.Holmes, diciéndole que la muchacha se había casado con un tal Mr. Ord, hermano del teniente Ord, del tercero de Artillería (1). Se ha llevado un buen “montón” de esposa, si eso lo que deseaba. Sólo me preocupa que termine asfixiándolo en una de estas noches cálidas... ¡qué gustos debe tener!

(1) Edward O.C. Ord, cuyo hermano casó con Julia Clark, se distinguió por una brillante carrera militar (DAB, volumen 7, parte 2, páginas 46-49).

Noviembre 23 * Ayer en la tarde, querida Sue, la caravana vacía de provisiones del General Worth, regreso de Saltillo, trayéndonos información sobre el estado de cosas que privan en aquel lugar. La gente se ha comportado de manera bastante hostil, y no suministraron el maíz para nuestros caballos y mulas a ningún precio. Arruinados ellos, ahora será tomado por nada, y deberán ser obligados a pagar una elevada contribución militar en la negociación, para ayudar a mantener a nuestras tropas de alguna otra manera. Es una idea totalmente errónea, y ruinosa para nosotros, la de gastar demasiado dinero entre estas gentes. Debemos hacerles sentir el peso y soportar la carga de la guerra. El General Taylor ha regresado de Saltillo esta mañana tan fresco como cuando partió. Decomisó el general alrededor de 350 barriles de harina en Saltillo.

Noviembre 29 * En el correo de anoche, recibí tres cartas tuyas, y te aseguro que me han hecho mucho bien, y me han alegrado el corazón más que bastante. Tres semanas han transcurrido desde que escuché de ti, y me estaba volviendo muy impaciente y ansioso por recibir más cartas. Sé muy bien que estarás sufriendo en el momento en que te alcancen los rumores sobre las batallas, y ansiaba por escuchar que habías recibido mi pequeña carta, que escribí precipitadamente la misma tarde de la capitulación, en medio de la confusión reinante. Compré esa hoja de papel a una mujer mexicana vieja, dándole un poco por ello, y logré que me prestara un poco de tinta y un viejo lápiz y escribí esos pequeños garabatos apoyándome en el alféizar de su ventana.
El Mayor Hawkins no ha llegado todavía por aquí. Está esperando camino abajo por órdenes. Creo que no existe la intención de mantenerlo por acá. Henshaw se ha regresado a Matamoros para asunto personales.(1) No me sorprendería de ninguna manera escuchar sobre las dificultades entre él y Hawkins. Henshaw escribió esa pieza que trataba sobre Hawkins deseando rendir Fort “B”, y este último lo sabe, lo ha tomado en cuenta, y dice que publicará cosas peores que esa, y que demostrará todo lo que publique, estando dispuesto a otorgar a Hawkins toda clase de explicaciones que éste le solicite. Si ponen manos a la obra, y se dedican a cortarse mutuamente las gargantas el uno al otro, será un acontecimiento feliz para el regimiento. Nos habremos librado de un par de molestias de una vez, y de pasada eso me convertiría en primer teniente.
Hemos sufrido de muchas deserciones entre nosotros desde que ocupamos la ciudad. Nuestro regimiento ha perdido alrededor de veinte hombres, entre ellos dos sargentos. Los mexicanos tienen emisarios aquí, que han estado ofreciendo altos honores, oficios, dineros y caballos, a los hombres que se animen a desertar. Los hemos estado observando con mucha firmeza, pero nadie los ha observado mejor que los hombres disciplinados y de buena disposición. Y desde hace algunos días, algunos de estos hombre honestos, simularon deseos de desertar, y obtuvieron pruebas e información contra algunos de estos Mexicanos de alta estima por aquí, entre ellos un oficial Español y uno Francés. Todos fueron arrestados, y los tenemos ahora portando fierros en la casa de vigilancia. Entre los prisioneros está el hijo del alcalde. El viejo funcionario (que tiene gran control de los Mexicanos de por aquí), se dirigió con el general para implorar por su liberación. El general se enfureció con él, le abofeteó, y le exigió que se callara la boca o lo haría colgar ahí mismo en el acto, advirtiéndole que si no dejaba de manipular a nuestro hombres de inmediato, haría que él y su hijo fueran ahorcados sin juicio de por medio. Los Mexicanos resultaron muy asustados con todo esto, y las familias de aquellos que habían estado actuando de esta manera maliciosa y subrepticia, súbitamente abandonaron la ciudad.
Los voluntarios de por aquí, se han estado comportando también de manera vergonzosa. El hecho es que el ejército desea que se tomen medidas. El General Taylor ha estado constantemente enfurecido contra estos voluntarios canallas. Un regimiento, la legión de Louisville, ha sido obligado a regresar en desgracia hacia la retaguardia (Camargo), hace cosa de dos o tres días. Habían estado cometiendo una buena cantidad de asesinatos entre la gente. Una banda formada por veinticinco de ellos, salían regularmente a trabajar en matar Mexicanos, porque uno de sus hombres había sido muerto en un escándalo de borrachos entre los locales. Muchos de sus oficiales, son tan malvados como sus hombres de línea. El Coronel Rogers y otros oficiales de su regimiento han intercedido con tanta insistencia ante el General para salvar a su regimiento de la desgracia, que éste ha tenido que emitir una contraorden, con la condición de que ellos separen a los culpables, oficiales incluidos, y los entreguen para ser castigados.
Muchos atropellos han sido cometidos en mujeres respetables, algunos de ellos realmente infernales, de la clase más diabólica, y desgarradores en extremo. La otra noche, algunos voluntarios, por ejemplo, ingresaron a la casa de una familia bastante respetable, y obligaron al esposo a abandonar la habitación. Algunos lo mantuvieron afuera, mientras otros permanecían adentro. Uno sostenía una pistola apuntando hacia la cabeza de la dama, mientras el otro, convertido en un demonio, procedía a violarla.
A consecuencia de esta clase de hechos, muchas familias han abandonado sus hogares, y se han ido hacia el interior, y muchas otras partirán próximamente. La gente común y corriente está también asustada, y muchos de ellos también se han marchado. Muchos creen que los vamos a enviar de regreso a Estados Unidos como esclavos, y no los hemos podido persuadir de todo lo contrario. El gobierno Mexicano, sus generales, y los hombres influyentes, son los que esparcen esta clase de rumores entre ellos, y los animan a creer toda clase de historias tontas.
La otra noche, se desató un buen escándalo en una fonda cerca de aquí, que tuvo como resultado el que un hombre muriera y otro resultara herido. Un grupo de voluntarios de Tenessee, estaban en esta fonda, cuando se armó un escándalo de borrachos, destrozando toda la vajilla y cosas por el estilo. Nuestra guardia fue enviada a detener el asunto, a petición de alguien. Cuando el cuerpo de guardias entró en el cuarto, los voluntarios dispararon e hirieron a uno de los guardias en el brazo, un hombre de mi compañía. Pero también mataron a uno de los suyos, un hombre joven llamado Forrest, originario de Nashville, que por cierto era el más escandaloso de todos. Los guardias se comportaron mucho más tolerantes que lo que se hubieran comportado otros guardias, y evitaron disparar sobre de ellos. El General empezará a ahorcar algunos de estos individuos si no se empiezan a comportar. Y si no lo hace, será muy probablemente porque los habrá fusilado.

1.- John C Henshaw estuvo comisionado como Teniente segundo en 1839, y fue promovido en 1844 y más tarde en 1847, siendo dado de baja del ejército en 1856 ( Heitman, I, 524)
2.- Jason Rogers se graduó de West Point en 1821, convirtiéndose en capitán en 1828, y renunciando en 1836. Fue teniente coronel en el primer regimiento de voluntarios de Kentucky. Murió en 1848 (Cullum, I, 219).

Noviembre 30 * Whiting está cerca de terminar su tercera pintura. Estas pinturas sin duda, serán una gran fuente de ganancias. Es de lo más afortunado, y ha sido un golpe de suerte para él.

Diciembre 7 * Ayer, mi querida esposa, estuve de guardia y tuve la intención de escribirte algo, pero estuve tan ocupado y lleno de problemas con los prisioneros del ejército, que no es éste un lugar muy confortable para hacerlo. Recibimos gran cantidad de voluntarios en nuestra casa de guardias, y algunos de ellos reciben un trato bastante duro. Pronto algunos de ellos recibirán aún un peor tratamiento. Ayer un miembro de mi patrulla le disparó a un soldado del primero de Infantería, y el murió en la tarde. Estaba tratando de huir de la patrulla cuando lo alcanzaron y lo trajeron para acá.
Ahora, mi querida Sue, debo termina mi carta, porque se está haciendo demasiado tarde, y debo apegarme a las órdenes militares por algún tiempo. Uno de los prisioneros que será enjuiciado, es el compañero de un hombre asesinado ayer. Después de que le dispararon a su compañero, fue a su lugar, cargo su mosquete, y salió a dispararle al hombre de la guardia que le había disparado a su compañero. Envié a mi patrulla a capturarlo, y los amenazó con su arma. Lo capturé, lo puse en hierros, y le levanté cargos, y ahora está listo para ser enjuiciado mañana.

Diciembre 12 * Hoy es un día de gran fiesta por aquí entre los Mexicanos. Es el día de la Señora de Guadalupe, la santa patrona de la nación. Han estado teniendo misas todo el día y repique de campanas desde que amaneció. Fui a la iglesia después del desayuno, y estaba absolutamente repleta. Deben de haber habido por lo menos trescientas mujeres ahí adentro, de todas las clases y aspectos, algunas bonitas, algunas feas, algunas ricamente vestidas y otras envueltas en burdas telas o aún peor. No ví a ninguna desnuda, pero me dio la impresión de que algunas de ella se verían tolerantemente bien si así anduvieran.
Esta noche iré a despedir al viejo Don Manuel, el dueño de esta casa. El es un doctor aquí, y tiene un gran negocio de remedios instalado en su propio hogar. Es un buen viejo y por lo menos vale unos $600,000. Ha sido senador en la ciudad de México bajo la federación, y amigo personal de Poinsett y Waddy Thompson.(1) También puedo decirte que es un hombre educado y bien informado. Ha tomado gran interés en los cuadros que pintó Whiting. Antenoche Whiting se despidió de él, y el viejo le respondió con un largo y afectuoso discurso. Lo abrazó y sostuvo por un buen rato, mientras sus ojos se humedecían. Le dijo lo contento que estaba de haber entablado amistad con él, y que esperaba que en las batallas los cañonazos fueran hechos a un lado. Le dijo que si la guerra continuaba, no podía ver otra cosa que la ruina de su tierra natal, pero que por más que lo lamentara y deplorara, no permanecería en ella para ver este final. Que si la guerra continuaba, abandonaría propiedades con valor de $200,000 ó $300,000 pesos aquí y se iría a Francia hasta que las cosas se calmaran, o que incluso permanecería por allá de por vida. Whiting le solicitó su dirección, con el propósito de poder enviarle copias de sus pinturas, pero le contestó el doctor que..." no se atreviera a mandárselas". De ser así, el gesto se malinterpretaría y pudiera ser considerado un traidor a su país. Es un buen tipo este viejo, y uno de los pocos mexicanos que conocí que me agradaron y que puedo respetar.
Ahora, mi querida, debo de ir a empacar, y estar listo para empezar la jornada del día de mañana. Como solo cargo con una pequeña valija para poder empacar, debo de calcular bien las cosas que debo llevar. ¿No es acaso esta vida de soldado, con todas sus facetas de vanidad, romance y salvajismo, una poderosa forma de vivir en permanente rebeldía?

1.- Exministro de los Estados Unidos en México. Ver Waddy Thompson, recuerdos de México (New York,1846)

Notas:

Descanse en Paz

El arquitecto Joser Calvi, entusiasta participante de los foros de arquitectura SCC y quien me honraba siguiendo este blog.