lunes, 7 de diciembre de 2009

Una proclama de Taylor en Monterrey, Marzo de 1847.




Habían transcurrido seis meses desde la toma de Monterrey a finales de Septiembre de 1846, y el general Zacarías Taylor ya estaba teniendo problemas con la población civil que les oponía resistencia y atacaba con frecuencia los convoyes de aprovisionamiento norteamericanos.



La proclamación es un intento de Taylor por amedrentar, supongo, exigiendo indemnización por los daños sufridos, y conmina a la población en general a mantener su neutralidad.

Dice el documento:


PROCLAMACION


El Gral. en jefe de las fuerzas Americanas a los habitantes de Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila.

Cuando las tropas Americanas primeramente pasaron la Frontera y entraron en los susodichos Departamentos era con la intención, como públicamente os fue declarado, de no hacer la Guerra a los ciudadanos pacíficos del país, pero sí, al Gobierno Central de la República, con la mira de conseguir lo más pronto posible una paz honrosa.

El que suscribe fue autorizado por su Gobierno de hacer Leva o exigir tributos de los pueblos, para la manutención de su Ejército; pero desinclinado de echar el duro peso de la Guerra, sobre los, quienes con pocas excepciones habían manifestado una disposición neutral, él se ha continuado desde el principio de pagar puntualmente y liberalmente por todos los socorros que han sido extraídos para auxiliar su tropa.

El ha usado todo empeño para que la Guerra no pesara sobre los Ciudadanos de estos Departamentos, y había esperado por estos medios, haber logrado vuestra confianza y asegurado vuestro neutralidad en la contienda actual entre su Gobierno y el de Méjico; pero con sentimiento le es forzoso decir, que su bondad no ha sido apreciada pero ha sido correspondido con hechos de hostilidad y rapiña.

Los ciudadanos del país en lugar de continuar pacíficamente sus ocupaciones en sus hogares, han, con partidos armados en los caminos, puesto emboscadas, y debajo de la dirección y con el sostén de las tropas del Gobierno han destruido Trenes de carros, asesinado carruajeros con circunstancias de atrocidad que son vergonzosas a la humanidad,

Las vidas, de los que han sido tan facinerosamente asesinados, no las puedan ser restablecidas; pero el que suscribe exigirá, de los ciudadanos del país una indemnización por la pérdida, causada por la destrucción de los Trenes y el pillaje de lo contenido. Para el efecto, se formará por los Oficiales a quienes corresponde, una estimación de toda la pérdida. Esta pérdida, se ha de hacer buena en dinero en efectivo o en los productos del país por la comunidad en general de los Departamentos de Tamaulipas y Nuevo León, cada distrito o juzgado pagando su justa proporción, y es cosa de esperar, que los Ricos pagarán su cuota cabalmente.

El que suscribe invoca a todos los buenos ciudadanos, de continuar absolutamente neutral, y no dar cara a los partidos que infestan el país, con el objeto, solo de matar y robar. Es su mayor deseo, de continuar la misma política que siempre se ha observado, y se espera que la conducta de los pueblos, será tal, que no hallará dificultad en hacerlo.

Z. Taylor, Genl. Mayor del Ejército Americano.
Cuartel General, en Monterrey, Marzo 22 de 1847.


Como dato meramente anecdótico; llama la atención el hecho que la proclama haya sido realizado por impresores norteamericanos. Supongo que Taylor traía en su contingente no sólo una imprenta, sino a los operarios capacitados para operarla y realizar trabajos de gran calidad.
Por contraparte, una Proclama de De Castagny, realizada diecisiete años después, presenta un deterioro notable.
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